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domingo, 25 de junio de 2017

de puertas y muros ( un caso sin delito 1 de 6 )




Cuando llegó la directora el instituto ya era un caos.

Los profesores intentaban que los alumnos se mantuvieran en el patio, pero estos se agolpaban en la puerta, o en las dos ventanas del final del edificio que eran las únicas que tenían las persianas bajadas.

Se habían formado un montón de corrillos de gente haciendo comentarios de todo tipo.

Eva cruzó la masa de alumnos, que se abrían formándole un pasillo, que inmediatamente cerraban tras ella.

Entró en el edificio, enseguida se le acercó su jefe de estudios y le informó que los padres del chico se habían encontrado esta mañana una nota que ponia “Me habéis dado todo lo que el dinero puede dar. Toca dejar la casa”.  Llamaron al instituto para saber si estaba aquí, y al confirmar que no, avisaron de que presentarían denuncia de desaparición a la policía. Pensaban que los agentes llegarían pronto, mientras habían vaciado el aula y decidieron sacar a los críos al patio, aunque los primeros en acceder a la clase ya habían corrido la noticia.

Recorrieron el pasillo -decorado con cuadros de personas leyendo- con rapidez. La directora abrió la puerta de la clase. Lo primero que vió, lo que atrajo la atención de sus ojos, de su mirada, fue la frase que estaba escrita con spray tono rojo pasión en la pared.

"No importa cómo es un poema, sino en quien te convierte"

La directora y tres o cuatro profesores, mientras esperaban la llegada de los agentes, comentaban la información recibida de los alumnos que descubrieron a Peter acabando de escribir en la pared, y a los que les dijo que se iba del pueblo y que no volvería.

Apareció A, la profesora de inglés, que con un gesto atrajo a la directora. La cogió por el brazo y la medio arrastró escaleras arriba hasta el aula de idiomas. No tuvo que decir nada, solo entrar se veía, con la misma letra, con la misma tinta roja, la segunda frase:


"Todo lo que no es una puerta, es un muro".