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miércoles, 28 de junio de 2017

alguien como yo ( un caso sin delito 4 de 6 )




Ya en el coche, después de la visita a los padres de Peter, Claudia no pudo esperar mas y le preguntó a su compañero "¿Lucinda Williams?".


La casa de los padres del chico era un chalet en la zona de la playa. El salón con un gusto caro y recargado tenía un cuadro que hizo que Adam comentara “Un Rothko excelente” a lo que la dueña de la casa contestó “¿Qué es rotko?” “El pintor de ese cuadro” “¡Ah! lo compramos porque iba con las cortinas”.
La conversación fue unidireccional, cada vez que uno de los padres hablaba soltaba un monólogo hasta que el otro recogía el relevo.
Al final Claudia tenía apuntado en su libreta lo siguiente:

La madre dijo; "No puede tener queja, le compramos la moto en cuanto tuvo la edad. Le mandamos a Eurodisney con el cole, también a Port Aventura, Tiene el mejor movil del mercado, un ordenador de última generación, la mp3 o 4 yo que se".
"Le hemos comprado siempre lo mejor, lo mas caro. Siempre"
"Le enviamos dos veranos a aprender inglés. Uno a Inglaterra, otro a los Estados Unidos. Una estancia carísima".
"¿Que le puede faltar?"
Aquí mi compañero dijo "Lucinda Williams"

El padre dijo "Es mayor de edad, lo que haga no repercutirá legalmente sobre nosotros ¿verdad?".
"Se ha ido porque siempre fue un desagradecido"
"Yo tenía arreglada su vida, estudiaría empresariales, en la mejor escuela de España, luego un master en USA, y entraría como ejecutivo en mi empresa, después vicepresidente y al final la heredaría. Le había arreglado la vida".

El cuarto del chico sorprendía por la falta de adornos. Una cama, un armario empotrado grande, una mesa de trabajo. Claudia se fijó en la foto de una chica guapa, de mirada cálida que estaba en un marco rojo encima de la mesa. Y los dos en la cartulina pegada a la pared con chinchetas, con la letra que ya les era familiar estaba escrita una frase:

"El principio es siempre lo que está más lejos"

Claudia se giró hacia su compañero que le informó sin dejarla preguntar "Si es de Benjamín Prado, del mismo libro"

Ya en el coche Claudia no pudo aguantar más "¿Lucinda Williams?" Adam sonrió abiertamente "En una canción dice que lo importante, lo que no debe faltar son besos y abrazos. ¿Te acuerdas de la nota que dejó en casa?: Me habéis dado todo lo que el dinero puede dar".

***** 


La terraza del Hope seguía vacía a pesar de que el sol peleaba por mantener una temperatura agradable. En el interior Jota leía, en una mesa, al lado de la ventana estaba una chica guapa, de pelo precioso, con un corte moderno. Con unas libretas.
La reconocieron de la foto en el cuarto de Peter.
"Hola Alicia"
"Hola, prefería verlos aquí antes que que en mi casa, ¿les importa?".
"Nada, lo preferimos" Con un gesto le indicaron al camarero que no hacía falta que viniera, y notaron la sonrisa que este le dirigio a la chica.
"¿Qué nos puedes decir?"
"¿Me siento un poco culpable, yo me marche de casa, a los 17, hace dos años, loquita de amor. Estuve casi 10 meses, luego todo acabó y decidí regresar a casa. Por eso perdí un curso, tengo 19, soy una generación mayor. Se lo conté a Peter, con todo lujo de detalles. A lo mejor fui yo la que le meti la idea en la cabeza"
Adam con voz suave le preguntó "Tu fuga, ¿fue bien?"
"Mientras duró" Alicia le mantuvo la mirada, hizo una pausa pero al final siguio "duro, muy duro. Volver fue duro".
¿Por qué le llamáis Peter si se llama Pedro?
“Pedro es Peter. Y Peter es y siempre será Peter Pan. Decía que le gustaría mantenerse niño, pero no para no cumplir años, sino para mantener la emoción ante los descubrimientos, seguir siempre con ganas de aprender, querer siempre jugar que significa hacer lo que apetece”.

Más tarde, apartándose de los datos que le seguía preguntando Claudia, de repente dijo
"¿Habeis visto la pared de enfrente de mi casa?"
"¿Una frase?"
"Si"

"Teresa dijo un dia:
Si necesitas alguien como yo, acuerdate de mi".

El cuaderno de Claudia tenía las siguientes notas:
"Era un chico muy dulce, que parecía conocer todas las palabras, que siempre te hablaba bajito, y al hacerlo contigo siempre te toca, te muestra proximidad, te hace sentir que está contigo. Cuando te escucha sabes que recoge tus mensajes. Es un cielo"
"No rompimos, no nos separamos, decidimos que no éramos pareja. Nada más. Fue una conversación (Alicia hizo una pausa, parecía estar recordando el momento) una conversación con muy buen rollo, muy dulce"
"No abandonó a los amigos, o los estudios. Lo que quería era cambiar su destino. Lo veía predeterminado en una dirección que no le gustaba. O hacia algo que no le atraía nada o tenía que pelear diariamente por lo que le gusta".
"Quería cambiar la geografía, para poder cambiar la historia"
"Solo tenemos una vida, tenemos derecho a vivirla satisfactoriamente ¿no?"

Aquí fue cuando mi compañero intervino "Pero abandona también a sus amigos, a ti"
"A mi no podra abandonarme nunca. El y yo poseemos la eternidad"
"¿Tienes novio, ahora?"
"No".

Al acabar la charla se despidieron de Jota que discretamente se había mantenido al margen. En la puerta el policía veterano se volvió y regresó muy despacio hacia la mesa de Alicia (volver cuando parece que se va, “su" marca de fábrica pensó Claudia).
Se sentó enfrente de la chica, los antebrazos apoyados en la mesa, las manos casi tocando las libretas de Alicia.
"No habéis roto ¿verdad?" (la miraba directamente a los ojos, le hablaba bajito, casi en un susurro) "¿Sabes lo que creo? que seguis siendo pareja, me parece que preparó su marcha, que sabes donde está, que te comunicas con él. Seguramente lo ves."
Aquí se hizo una pausa, el policía dejó asomar la media sonrisa que quitaba dureza a su expresión
"¿Sabes dónde está?"
Se miraron, a los ojos, parecía que ambos querían leer el pensamiento del otro. Una escena estática, que no duró más de diez segundos. Entonces el viejo policía se levantó, saludó con un gesto de cabeza hacia la barra, y cogiendo del brazo a su compañera abandonó el local.
Alicia les siguió con la mirada, una sonrisa iba apareciendo en su cara, no se podría precisar cuánto tiempo mantuvo la vista en la puerta, pero cuando la bajó hacia los apuntes la vio, una notita, con una dirección de mail.