.

.

martes, 4 de julio de 2017

ella si lo sabe



Yo estaba sentada estudiando cual me gustaba mas de las dos versiones de la bañista de K.N. cuando entraron las dos. Claramente madre e hija. Se sentaron lejos pero frente a mi. Pidieron el menú.

La joven poco menos de veinte. Cerca de ser bella, alta. No puede dejar de moverse en la silla, se retoca el pelo, come a toda prisa, habla a toda velocidad mientras mira a todas partes para comprobar que no queda nada sin ver.

La madre muy interesante, solo sus ojos serían un libro de mil páginas. Mas o menos a la mitad de los cuarenta. Calmada y sonriente. Todo contraste con quien la acompaña en la mesa. Pero se la nota feliz.

Juego a imaginar -algo que me encanta- que no hace mucho esa hija en su adolescencia salvaje ha acabado con toda su paciencia negándose a hacer deberes, o a ayudar en la casa, o a contarle lo que pensaba/hacía, o con su impaciencia cuando tenía que fijar su atención en algo que no fuera ella. Ahora la mira orgullosa, esa joven casi poderosa que se mueve cada vez mas deprisa lejos de su vida para construir la suya propia. Pero hoy todavía se ha sentado con ella para comer juntas, hoy le habla a ella primero que a nadie de cosas que le importan.
Sin darse cuenta del enorme regalo que eso es.

Pero la madre -sonriente- si lo sabe.