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jueves, 3 de agosto de 2017

nunca se sabe donde prende la chispa



Se vistió sin prisas, eligiendo con sumo cuidado los accesorios.
Se vio a si misma más elegante que guapa. Ayudaba que -en los últimos tiempos- él no la hacía sentirse especialmente deseada.

En el restaurante-espectáculo las cuatro parejas de amigos se colocaron el la distribución de siempre, en una mesa -de situación inmejorable- que permitía ver las actuaciones de forma privilegiada. Hoy un artista de voz potente y canciones planas, olvidables todas.
La comida y la bebida excelentes.


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Mientras fumaba plácidamente en la acera, esperando que viniera del parking a recogerla, se le acercó una mujer con el pelo -rojo- despeinado, sonriente y con luz en la mirada. Se plantó ante ella y le dijo:

"Te he visto, tenías los ojos tristes. No les dejes gastar tu tiempo."

Luego -descaradamente- la besó en los labios, largo y dulce, sin que ella hiciera nada por evitarlo. Y se fue.


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Siempre recuerda que ese fue el primer día del resto de su vida. La que vivió de verdad.